INVAGINACIÓN CÓLICA EN EL ADULTO. NUESTRA EXPERIENCIA EN 13 AÑOS

Lidia Cristóbal Poch*, Jacobo Trébol López***, Carolina González Gómez*, Estíbaliz Álvarez Peña*, Tais González Pessolani**, Laura Guerra Pastrián**, Isabel Prieto Nieto*, Joaquín Díaz Domínguez*.

*Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. **Servicio de Anatomía Patológica. Hospital Universitario La Paz. Madrid. España.

***Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Complejo Asistencial de Ávila. Ávila. España.

obstrucción intestinal, invaginación intestinal, intususcepción intestinal

 

Introducción y objetivos: La invaginación intestinal se produce cuando un segmento del intestino se desplaza al lumen de otro. Representa una causa poco frecuente de obstrucción mecánica en el adulto. Nos proponemos presentar 9 casos de invaginación cólica acontecidos en el Hospital Universitario La Paz.

Material y métodos: Revisión retrospectiva de las invaginaciones cólicas del período 2001-2013.

Resultados: Se intervinieron 9 pacientes, 44.4% hombres, con una media de edad de 56 años. La presentación más frecuente fue dolor abdominal y oclusión intestinal. El diagnóstico se realizó mediante TAC abdominopélvico en todos salvo en una embarazada, si bien raramente precisó la causa de la invaginación. En 6 casos fue íleo-cólica y en 3 colo-cólica. La etiología más frecuente fue maligna (adenocarcinoma colorrectal: 5 casos); otras causas: gastroenteritis eosinofílica, adenomioma de páncreas ectópico en divertículo de Meckel y lipoma gigante. En todos se hizo resección: 6 hemicolectomías (5 derechas, 1 izquierda), 2 resecciones segmentarias de colon y una resección ileocecal. Todas vía laparotómica, salvo uno que se inició por vía laparoscópica y requirió conversión. Tuvieron una evolución satisfactoria (estancia media 11 días), con escasas complicaciones y solo hubo una muerte por complicación médica tras el alta.

Conclusiones: La intususcepción cólica debe ser considerada en el diagnóstico diferencial de todo cuadro obstructivo del adulto. El tratamiento de elección es la resección con anastomosis, salvo que esté contraindicada, sin reducción previa. La alta frecuencia de patología maligna hace considerar las resecciones oncológicas como las más indicadas salvo que haya diagnóstico firme de benignidad. 

 

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