TRATAMIENTO MÍNIMAMENTE INVASIVO DEL SINUS PILONIDAL. PRESENTACIÓN DE UN CASO CLÍNICO

Patricia Luengo Pierrard, Sara Corral Moreno, Laura María Tortolero Giamate, Jacobo Cabañas Montero, Antonio Mena Mateos, Francisca García Moreno Nisa, Alfonso Sanjuanbenito Dehesa, Eduardo Lobo Martínez.

Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Universitario Ramón y Cajal.

Correspondencia: patypierrard@yahoo.es (Patricia Luengo Pierrard).

Rev Acircal. 2016; 3 (1): 83-90.

sinus pilonidal, técnica mínimamente invasiva, dolor postoperatorio, baja laboral

 

PRESENTACIÓN Y COMENTARIOS DEL CASO:

Introducción:

El sinus pilonidal es una patología muy prevalente (26 casos por cada 100.000 habitantes), que afecta principalmente a personas entre los 20 y 30 años, en edad laboral. En la mayoría de los casos el tratamiento es quirúrgico, existiendo en la literatura múltiples técnicas quirúrgicas, lo que significa que no existe un tratamiento ideal o “gold standard” para su tratamiento1,2.

Las técnicas descritas van desde la simple incisión y raspado del tejido de granulación, a la extirpación en bloque con o sin cierre primario del defecto, o la marsupialización como técnica intermedia entre las dos técnicas anteriores, técnicas alejadas de la línea media hasta colgajos complejos de plastias para obliterar la hendidura3-10.

La tendencia actual en los procedimientos quirúrgicos es hacia la mínima invasión, así mismo ocurre en la patología del sinus pilonidal, donde se han descrito técnicas mínimamente invasivas, que permiten un tratamiento ambulatorio, la disminución del dolor postoperatorio y la incorporación más temprana a la vida laboral.

Entre las técnicas mínimamente invasivas destacan las descritas por Bascom y Gips3,4,5.

El objetivo de este artículo es presentar nuestra experiencia en la aplicación de la técnica mínimamente invasiva, descrita por Gips, en el tratamiento del sinus pilonidal.

Caso clínico:

Mujer de 19 años, sin antecedentes personales de interés, que acude a nuestra consulta por presentar un sinus pilonidal de 16 meses de evolución, que ha requerido drenaje por absceso en urgencias, en dos ocasiones. No refiere historia de supuración crónica.

A la exploración física, se observan 4 orificios en la línea media interglútea. No presenta supuración activa en el momento de la exploración (ver fotografía 1).

Fotografía 1. Se observan los 4 orificios en la línea media  interglútea.

La paciente es programada para cirugía ambulatoria, mínimamente invasiva.

Se la coloca sobre la mesa quirúrgica en posición de decúbito prono, con separación de los glúteos, mediante unos esparadrapos, previo rasurado de la zona. No requiere de la colocación de vía venosa periférica.

El material quirúrgico necesario es: un abbocath, 2 punch (bisturí circular o en sacabocados) de 4 u 8 mm. de diámetro 2 legras (de 3 o 7 mm y una jeringa de 10cc (ver fotografía 2).

Fotografía 2. Material quirúrgico empleado (nombrado de izquierda a derecha): punch de 8 y 4 mm, legra de 3 mm, abbocath del 22, jeringa de 10cc.

Se realiza la preparación del campo quirúrgico aplicando solución de povidona yodada sobre la piel y colocación de paños estériles. Se administra anestésico local (10cc de mepivacaína al 1% con 50 microgramos de adrenalina) en todos los orificios y trayectos fistulosos. Una vez anestesiada la zona, se tutoriza con un abbocath del 22, cada orificio para localizar la dirección de la cavidad y se extirpa el mismo con un punch de 4 u 8 mm, según el tamaño de cada orificio. En el caso presentado utilizamos 1 punch de 4mm.

Posteriormente, se realiza el legrado de la cavidad, con una legra de 3 o 7 mm, en función del punch utilizado, en este caso se utilizó legra de 3 mm. Se legra cada orificio en profundidad y en superficie por cuadrantes, obteniendo pelos y material fibroso. Se envía a Anatomía Patológica el material extirpado (ver imagen 1).

Una vez legrada la cavidad, se lava con una jeringa a presión, con una mezcla de agua oxigenada diluida al 50% con suero salino fisiológico. La finalidad de éste lavado es la de llevar por arrastre posibles cuerpos extraños que no han sido extirpados con la legra y la de realizar hemostasia (ver fotografía 3).

 

   

Imagen 1 (izquierda). A Tutorización con abbocath de los orificios. B Punch y legrado de la cavidad, siguiendo la misma inclinación que los abbocaths. C Aspecto de la cavidad tras la cirugía (modificado de la referencia 4). Fotografía 3 (derecha). Aspecto del campo quirúrgico tras la cirugía.

Se aplica un vendaje compresivo externo, sin dejar ningún material dentro de la cavidad y la paciente se va directamente del quirófano a su domicilio, sin necesidad de permanecer en la unidad de recuperación postanestésica.

Se le pauta analgesia a demanda y las curas se las realiza la misma paciente en su domicilio con agua y jabón en la ducha una vez al día, no precisando de curas en el centro de salud.

A los 7 días se le hace una primera revisión donde se valora el dolor postoperatorio, obteniendo una puntuación de 2 en la escala visual analógica; no requirió toma de analgésicos y realizó sus actividades de la vida diaria desde el día siguiente de la cirugía. En la revisión se realizó lavado con agua oxigenada diluida con suero salino fisiológico a través de los orificios, para eliminar cualquier cuerpo extraño restante, que impidiera la correcta cicatrización.

A los 15 días la paciente presentaba curación completa de las heridas (ver fotografía 4). Se le recomendó depilación láser, una vez curada las heridas.

Fotografía 4. Aspecto de la zona interglútea 15 días después de la intervención quirúrgica.

Se realiza un seguimiento durante 12 meses tras los cuales no presentó recidiva del sinus pilonidal.

Discusión:

El sinus pilonidal sigue siendo un reto quirúrgico para el cirujano, debido a la amplia variabilidad de presentación. Existen gran variedad de técnicas quirúrgicas para tratarlo y los cirujanos deben conocerlas para elegir aquella que se adapte mejor a cada paciente1,2. La técnica quirúrgica ideal debe ser aquella que permita al paciente reincorporarse a la vida laboral lo más temprano posible, que se realice de forma ambulatoria y sea fácilmente reproducible, que los cuidados postoperatorios sean mínimos, generando escaso dolor postoperatorio y que presente una tasa de recidiva aceptable9. Aunque no existe una técnica que reúna todos estos principios, las técnicas mínimamente invasivas cumplen muchos de ellos9.

En nuestro caso, la técnica fue fácilmente reproducible y ambulatoria. La paciente presentó bajo dolor postoperatorio (EVA 2), las curas las realizó en su domicilio, y la incorporación a la vida laboral fue a las 24 horas. Tras 12 meses de la intervención no presenta recidiva de la enfermedad.

Doll et al, llevan a cabo un estudio multicéntrico con un seguimiento de 15 años, encontrando que el índice de recidiva en las técnicas abiertas es de un 17% y en el caso de cierre primario de un 30%. A los 4 años (intervalo en el que se produce el mayor número de recidivas), encuentran en la técnica abierta una tasa de recurrencia del 12,3% y en el cierre primario del 20%6.

La técnica mínimamente invasiva que presentamos y que fue descrita y presentada en el artículo original de Gips et al5, tiene una tasa de recidiva al primer año de un 6,5% y a los 4 años de un 11,5 % en comparación al 12,3% descrito en la técnica abierta6.

La técnica mínimamente invasiva con punch y legra cumple la mayoría de los principios de una técnica ideal. Sin embargo, el seguimiento de nuestra paciente es tan solo de 12 meses, debiendo esperar al menos 4 años, para comparar los resultados con otros estudios. A partir de esta experiencia hemos llevado a cabo un proyecto piloto utilizando esta técnica en el Hospital Universitario Ramón y Cajal. Hasta ahora contamos con una experiencia de 60 pacientes con resultados prometedores, pendientes de publicación.

Conclusiones:

Basándonos en este caso y en la serie que llevamos, la técnica mínimamente invasiva aplicada nos parece una alternativa altamente eficiente en el tratamiento del sinus pilonidal.

 

Declaraciones y conflicto de intereses: el manuscrito enviado ha sido revisado y aprobado por todos los autores. No existe conflicto de intereses con la revista ACIRCAL.

Referencias bibliográfícas:

  1. Sternberg J. The Management of Pilonidal Disease. En: Cameron J.L, Cameron A.M. Current Surgical Therapy. 11a ed. Estados Unidos de América: Elsevier; 2014. p.293-301.
  2. Nelson H, Cima R. Capítulo 51. En: Townsend C, Beauchamp R, Evers B, Mattox K. Tratado de Cirugía. 18a ed. España: Elsevier; 2009. p.1449-1450.
  3. Bascom J. Pilonidal disease: origin from follicles of hairs and results of follicle removal as treatment. Surgery 1980; 87: 567–72.
  4. Bascom J. Failed pilonidal surgery. New paradigm and new operation leading to cures. Arch Surg. 2002; 137:1146-1150.
  5. Gips M, Melki Y, Salem L, Weil R, Sulkes J. Minimal surgeri for pilonidal disease using trephines: description of a new technique and long-term outcomes in 1,358 patientes. Dis Colon Rectum 2008; 51: 1656-1663.
  6. Doll D, Krueger CM, Schrank S, Dettmann H, Petersen S, Duesel W. Timeline of recurrence after primary and secondary pilonidal sinus surgery. Dis Colon Rectum 2007; 50: 1928–34.
  7. Topuz O, Sozen S, Tukenmez M, Topuz S, Vurdem U. Crystallized phenol treatment of pilonidal disease improves quality of life. Indian J Surg 2014; 76 (1): 81-84
  8. Gul V, Destek S, Ozer S, Etkin E, Ahioglu S, Ince M, Cimin V, Sen D, Erbil Y. Minimally invasive surgical approach to complicated recurrent pilonidal sinus. Case reports in Surgery 2015; 1-3.
  9. Khanna A, Rombeau JL. Pilonidal disease. Clin Colon Rectal Surg 2011; 24 (1): 46-53.
  10. Urhan MK, Kucukel F, Topgul K. Rhomboid excision and Limberg flap for managing pilonidal sinus: results of 102 cases. Dis Colon Rectum 2002; 45: 656-65.

 

 

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